miércoles, 15 de febrero de 2017

EL PAÍS DEL DIABLO, de Andrés di Tella




De esta “investigación” (llamémosla así, aunque más parezca una improvisación de cuatro amigos que deciden pasar un fin de semana de aventuras y recogerlo con su videocámara, pues la planificación y los recursos brillan por su ausencia) sobre el exterminio institucional y militar que sufrieron los indígenas argentinos tan sólo cabe destacar dos cosas: que es asombroso que el comité de selección del festival no encontrara algo mejor (y no debe ser barato para un festival traer a su realizador desde su Argentina natal, cobijarlo en un buen hotel y devolverlo a su país de origen, con el único fin de que presente durante unos escasos tres minutos su chapuza) y que (sin el director proponérselo, me juego el cuello) hay unas imágenes que ponen los pelos de punta, donde asistimos en la actualidad a un baile ritual en mitad de la noche de los herederos de los masacrados, viendo en sus rostros los mismos espectros de sus antepasados que se nos acaba de mostrar en unas fotografías. Sobrecogedor… por pura chiripa.

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